16 de enero de 2026
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Costa de Marfil: Un campeón de la vida

Costa de Marfil se coronó campeón de la Copa Africana de Naciones el 11 de febrero de 2024, al derrotar a Nigeria (2-1) en Abiyán. Los goles fueron anotados por William Troost-Ekong para el subcampeón y por Franck Kessié y Sébastien Haller para Les éléphants. El equipo que alguna vez tuvo como máxima figura a Didier Drogba consiguió su tercer título de la Confederación Africana de Fútbol (CAF).

Celebración del pueblo de Costa de Marfil por el campeonato.

Sin embargo, la historia de los marfileños en esta copa terminó mejor de lo que empezó. Los dirigidos en ese momento por Jean-Louis Gasset ganaron (2-0) frente a Guinea-Bisáu, perdieron (0-1) contra Nigeria y fueron goleados (0-4) por Guinea Ecuatorial. Fue una fase de grupos catastrófica para los anfitriones y lograron clasificar con dificultad a ronda eliminatoria como el último de los mejores terceros. Los «Elefantes» despidieron a su entrenador en plena competencia. El encargado de dirigir sería el asistente técnico, Emerse Faé.

Con el entrenador novato cambiaría la dinámica. Costa de Marfil derrotó por penales (5-4) a Senegal, uno de los favoritos, en octavos de final luego de un empate (1-1). Después, la selección campeona venció (1-2) a Malí en cuartos de final. Ya en semifinales, los dirigidos por Faé derrotaron por la mínima a RD Congo. Faltaba un partido para alcanzar la gloria. Un encuentro que mediría a Costa de Marfil contra Nigeria, aquella selección que ya los derrotó.

La final que nadie esperó

Luego de la caótica fase de grupos de los anfitriones, nadie creía que Costa de Marfil se levantara y llegara a la final con un técnico interino. Pero esto es lo que tienen los milagros, suceden cuando nadie ve y escucha. Frente a su gente y con su máximo goleador histórico en el palco, los «Elefantes» se harían escuchar contra el rival que los dejó moribundos al inicio del torneo. La historia estaba ahí y el guión por escribir.

El partido empezó eléctrico para los locales. Simon Adingra, el joven extremo fichado por Brighton, golpeaba la moral nigeriana en cada incursión por el flanco izquierdo. Sin embargo, el capitán de Nigeria, Troost-Ekong se impusó por los aires a la defensa marfileña y marcó el primer tanto del partido al 38`. Sin duda, un golpe de autoridad de las «Águilas». Así terminaba la primera mitad, llena de dudas para los anfitriones.

Ya en el segundo tiempo, Costa de Marfil salió a imponer condiciones. Los «Elefantes» dominaron el juego y llegaban con peligro al arco nigeriano. El gol parecía inalcanzable hasta que dejó de serlo. En el minuto 62, Franck Kessié aprovechó una desconcentración de la defensa nigeriana en un tiro de esquina y cabeceó por un país entero. El estadio explotó cuando vio que el volante de dorsal ocho metió el balón en las redes y salió a festejar. El «Presidente», como llaman a Kessié, hizo su gesto caracterísitco de un saludo militar en honor a su padre. Los «Elefantes» volvían al juego.

Sebastién Haller: El campeón que se coronó

Haller es un tipo luchador capaz de sorpender a propios y extraños. El ariete que comanda a Costa de Marfil tiene el peso de Drogba en sus hombros y este delantero es capaz de cargarlo. Al minuto 73 dio su primer aviso e intentó una chilena que pasó cerca del poste derecho del arco nigeriano. ¡Casi entra! Costa de Marfil no debía preocuparse, Haller es un sujeto que no se rinde tan fácil.

El marfileño tuvo una carrera truncada por lesiones que vería la luz en verano de 2022. El Borussia Dortmund lo elegía como delantero sucesor de Erling Haaland. Pero la vida, cruel e irónica, truncaría sus planes. Haller fue diagnosticado con cáncer testicular pocos días después. Luego de dos operaciones, varias quimioterapias y seis meses de inactividad volvería a jugar. Demostró que regresó aún más fuerte y ambicioso. Un año después de recuperarse, y luego de que una lesión lo dejó fuera de medio torneo, estaba a menos de quince minutos de definir el título más importante de su carrera.

Como fue costumbre durante el encuentro, Adingra desbordó por el flanco izquierdo y pudo levantar un centro al área chica. El capitán de Nigeria, que marcó el primer gol del partido, cerró filas e intentó despejar el balón pero una fuerza de la naturaleza de 1.93 cm de alto lo adelantó. Sebastién Haller punteó el balón y al 80` anotó el gol de la victoria. El fútbol dirá que esa noche se convirtió en campeón pero el marfileño, a los ojos de la vida, ya lo era desde mucho antes.

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